Las 3 gracias
Ficha de la obra:
Título: Las tres gracias
Cronología: 1630- 1635
Técnica: Óleo
Soporte: Tabla
Medidas: 220,5 cm x 182 cm
Esta obra fue adquirida por Felipe IV entre los bienes del pintor, subastados tras su fallecimiento, el 30 de mayo de 1640, pasando a decorar una de las salas del Alcázar de Madrid, más concretamente, en las Bóvedas de Tiziano, junto a los desnudos que este pintor realizó para Felipe II. El hecho de estar pintado sobre tabla indica la relación del maestro con la pintura flamenca antigua.
Las Tres Gracias se llamaban Eufrosine (la gozosa), Talía (la floreciente) y Aglae (la deslumbrante) y eran hijas de Zeus y Eurínome. Eran jóvenes vírgenes que vivían con los dioses con la misión de que jamás se aburrieran y además, protegen a los filósofos. Siempre aparecen desnudas ya que la belleza no necesita cubrirse. Son las representaciones de la afabilidad, la simpatía y la delicadeza. Este es uno de los cuadros que mejor transmite el grado de felicidad y sensualidad que manifiestan muchas de las últimas pinturas de Rubens, habiéndose interpretado como un canto del artista al amor, la felicidad y el placer.
El asunto y la manera de tratarlo se remontan al arte clásico pero fue Rafael, en el Renacimiento, quien lo recobró. Rubens mantiene la composición del italiano, pero cambia la relación entre las tres figuras que están conectadas entre sí a través de los brazos, el velo y sus miradas, es decir, psicológicamente, dando así nueva unidad al grupo. También ha cambiado el canon de belleza, empleando el típico de sus pinturas, con mujeres entradas en carnes pero proporcionadas, elegantes. La sensación de movimiento y gracia que irradian las tres jóvenes es excelente, obteniendo el efecto de invitar al espectador a integrarse a la escena. Las flores de la guirnalda superior y el fondo de paisaje acentúan la belleza del conjunto. El fuerte foco de luz que utiliza el maestro resalta el colorido perlado de las muchachas, en cuyos rostros creen algunos reconocer las facciones de las dos esposas del pintor, Isabella Brant y Hélène Fourment, mientras otros opinan que se trata de diferentes variaciones de ésta última. La belleza femenina de la pintura de Rubens está resumida en este magnífico trío.
Los colores cálidos, el paisaje pintoresco, con animales en el fondo, la composición triangular y barroca y, sobre todo, la exuberancia de las modelos, sensuales y carnosas en sus desnudos. El cuerpo femenino resulta blando y vibrante y de entonaciones rosadas, muy alejado de los estereotipos latinos, son las características principales de esta obra de Rubens.
Durante el siglo XVIII se la consideró como la pintura más conflictiva de la Colección Real y estuvo a punto de ser destruida. Aunque su destino final fue confinarla en una de las distintas Salas Reservadas que estaban destinadas a la pintura de desnudo (Casa del Rebeque, Academia de San Fernando y Museo del Prado). Esta incomunicación se abandonó en 1838 cuando pasó a exhibirse en la colección general del Museo.
El primero en mencionarlas fue el poeta griego Hesiodo (siglo VIII a.C.) en su obra Teogonía.
Es muy posible que la inspiración rubeniana partió de diversas versiones sobre este tema, como podría ser el grupo helenístico de la catedral de Siena que pudo haber admirado en su viaje por Italia, o bien utilizó la estampa, muy divulgada en su época, del grabador florentino Marco Antonio Raimondi sobre este asunto.
Era habitual que su segunda mujer, Helena Fourment, posara como modelo, como hizo para esta tabla. Según Eugenio d'Ors, la otra figura podría representar a su primera mujer, Isabel Brandt, lo cual es posible aunque no verosímil.
ESTILO PICTÓRICO DEL AUTOR.
Los rasgos definitorios del estilo pictórico de Rubens son, por un lado la grandiosidad de sus composiciones, el gran sentido del drama que posee y el gusto por las potentes anatomías, con poderosas musculaturas masculinas (de influencia miguelangelesca) y la preferencia por las tonalidades claras, sonrosadas, y las carnes abundantes, exuberantes en las anatomías femeninas, mostrando en ellas una forma característica suya, sus mujeres gruesas, de figura redonda, de ampulosas curvas. Valora enormemente el movimiento, con cuerpos contorsionados, colocados en profundas y enérgicas diagonales (tan del gusto barroco), árboles torcidos, suelos ondulantes, etc. Estas estructuras diagonales y el ágil movimiento de sus figuras dota a sus cuadros de un gran dinamismo y vitalidad, conviertiéndole en el pintor barroco más característico.
En cuanto a su técnica, Rubens utiliza el óleo sobre grandes lienzos aplicando la pintura en muchas capas transparentes con poco pigmento y mucho óleo, para que las capas profundas fueran visibles, solía dibujar con el pincel y construía las figuras pasando de lo oscuro a lo claro, desarrollándolas con los colores cálidos heredados de Tiziano. Su pincelada es rápida, suelta y la mancha de color se impone sobre el dibujo, con gamas cromáticas que nos remiten a la escuela veneciana, aunque también era un gran dibujante, lo que se trasluce en sus obras, convirtiendo para los pintores románticos en su antecedente.
Además cultivó todos los géneros, el mitológico, el religioso, el retrato, el paisaje, el costumbrismo, etc, siendo su obra enorme, ya que contaba con un importante taller, en el que colaboraron discípulos como Van Dyck o Jordaens, quienes realizan en ocasiones muchas partes de los lienzos.
Su estilo es, por tanto, contradictorio y a la vez síntesis de su aprendizaje en Italia y de su formación en Flandes.
- De Miguel Ángel, adquiere las formas humanas de anatomía exagerada y las escenas dramáticas. No hay duda de que en su retina están presentes los "ignudi" y la caída de los condenados del Juicio Final de la Capilla Sixtina.
- De Leonardo da Vinci, le atraen el ímpetu incontenido y las diagonales en fuga de la Batalla de Anghiari. Tenemos que agradecer a Rubens que hiciera un dibujo de este fresco porque el original ha desaparecido.
- De los venecianos, especialmente de Tiziano, recoge el color cálido, la pincelada amplia, sus bellos desnudos y el tema mitológico. De Veronés los amplios escenarios arquitectónicos, la gracia del gesto elegante y los contrapicados. De Tintoretto, ciertos modelos humanos y osadías técnicas y compositivas.
- De Corregio la gracia y la dulzura.
- De Carracci y los eclécticos, las grandes composiciones y el movimiento grandilocuente.
- De Caravaggio, la influencia es menos evidente, pero también tuvo conocimiento de su obra y aprecio, ya que compró El Tránsito de la Virgen de éste para Vicenzo Gonzaga, Duque de Mantua y su protector en Italia.
Lee todo en: Pedro Pablo Rubens (1577-1640) (II) | La guía de Historia del Arte http://arte.laguia2000.com/pintura/rubens-1577-1640-ii#ixzz2SbDepxpn
El siguiente enlace es una audioguía infantil creada por el Museo del Prado:
En el vídeo que a continuación te proponemos, se puede observar la obra con todo detalle:
Bibliografía:

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